--- Cuando Luana se acercó a Alessandro, él comprendió al instante lo que aquello significaba. Le tomó la cara entre las manos, la atrajo más hacia sí y la abrazó con fuerza. Mientras saboreaba aquel buen vino, se dio la vuelta, guio a Luana hacia el interior de la habitación y cerró la puerta tras ellos. Continuó saboreándola hasta llegar a la cama, donde finalmente dio el último trago de vino. La apartó con suavidad, la miró a los ojos y dijo entre jadeos: —Este es el mejor vino que he bebido