—Está bien —respondió Luana con calma, como si nada hubiera pasado.
Henrique la miró incrédulo. ¿En serio? Su reacción había sido demasiado tranquila. Él había pensado…
—Olvídalo, iré a buscar a otra persona —dijo Henrique, dándose la vuelta con una expresión de decepción.
Luana lo detuvo:
—Espera un momento. Estamos tan cerca, claro que te ayudaré si estás en apuros. Los regalos o no, no importan.
Pronto sería el cumpleaños de la tía Maria. Ella siempre había cuidado muy bien de ella y de sus