Entraron al jardín de la villa, Lucca y el pequeño David, descifrando las pistas con agilidad hasta abrir el portón principal. Una ráfaga repentina de viento frío invadió el ambiente, y David, golpeado de lleno, se estremeció al sentir el impacto del clima gélido.
Aunque Lucca bromeó diciendo que tanto frío era una exageración, no dudó: se colocó inmediatamente frente a David, actuando como un escudo protector contra el viento. David, emocionado por el gesto, le dio una palmadita cariñosa en el