Luana ya estaba en alerta. En el momento en que la otra avanzó, dio pasos ágiles hacia atrás, manteniendo una distancia segura. Miró a su rival con una expresión de falsa lástima y preguntó:
— Diseñadora Soraya, ¿se ha vuelto loca?
La escena era de puro caos. En el auditorio, los reporteros no perdieron ni un segundo: mientras devoraban el cotilleo como quien come pipas, disparaban flashes incesantes. El público estaba en alboroto.
— ¿Cómo puede alguien ser tan descarada? — gritó una mujer. — ¿R