—Es fácil hablar de lo que no se ha vivido —disparó Isabel, con una sonrisa amarga que no llegaba a sus ojos—. Camila tuvo que cargar el mundo sobre sus hombros y criar a esa niña sola.
La historia fluía de la boca de Isabel como un veneno azucarado. Contó cómo conoció a Camila en los Estados Unidos durante la filmación de un largometraje. Camila estaba perdida, aislada por la barrera del idioma, hasta que Isabel, con su inglés fluido y su mirada oportunista, fue contratada como su barista y as