Mateus apoyó la cabeza en el muslo de Luana. Ella miró a su hermano, que estava pálido y com los ojos cerrados, e sintió que los ojos le ardían y la nariz le picaba. Había pasado casi un día desde que se enteró del accidente la noche anterior, y finalmente podía verlo. ¡Jamás imaginó que se encontrarían en esas circunstancias!
De repente, Luana sintió un destello de luz reflejarse en sus ojos, proveniente de atrás. Se agachó, miró por el vidrio y lo confirmó: había un auto siguiéndolos a la dis