Alessandro miró a Luana y sintió como si su corazón, que latía con fuerza, hubiera sido estrujado repentinamente, causándole un dolor súbito e inexplicable. Aunque ella lucía inexpresiva y distante, él alcanzaba a percibir un toque de tristeza en su indiferencia, una melancolía que brotaba lentamente desde lo más profundo de su ser.
Lucca caminó hacia Luana, le tomó la mano y se sobresaltó por la frialdad. Las manos de mamá estaban tan frías, como si no tuvieran una gota de calor. Envolvió las