Alessandro miró su perfil testarudo, con un destello de luz brillando en sus profundos ojos. Sin decir una palabra, levantó a Luana en brazos y se dirigió hacia el ascensor.
Luana sintió una repentina ligereza en su cuerpo y, antes de que pudiera siquiera respirar, ya se encontraba en un cálido abrazo. Levantó la mirada y solo vio el contorno suave de su mandíbula y la ligera sombra de su barba. Por estar tan cerca, ¡hasta podía percibir el aroma de su característico perfume masculino! El aroma