Sin poder encontrar más pistas, el grupo siguió a Andrei hasta el carrusel que estaba al lado de la casa embrujada.
—¡Miren! Hay una llave en la boca de este caballo —dijo Davi emocionado.
También elogió a Andrei, diciendo que si el niño no hubiera querido entrar y participar, ellos nunca habrían llegado hasta ese punto.
Andrei sonrió avergonzado.
No esperaba que su pequeño aporte lo convirtiera en un héroe.
—Este caballo es diferente a los demás. Es un unicornio, y su cuerno parece nuevo.
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