¡Luana había agarrado de repente el cabello de Hortencia y lo había jalado hacia arriba, haciéndola estremecerse de dolor al instante!
Hortencia no podía creer que Luana tuviera la audacia de agredirla en público. Estaba tan furiosa que su pecho subía y bajaba violentamente; sus labios se contraían, como si quisiera devorarla viva.
¿Acaso seguía creyendo que Luana era aquella versión débil y sumisa del pasado?
— ¡Tú...!
Debido al dolor agudo, apenas podía articular las palabras.
Tomada por sorp