De repente, un SUV negro embistió su coche con un fuerte impacto. Luana sostuvo a la niña con fuerza entre sus brazos mientras su propio cuerpo se golpeaba violentamente contra el lateral del vehículo. La situación de Mateus no era mucho mejor que la de ella.
Por suerte, el coche había sido modificado por Mateus y era bastante resistente, por lo que pudo seguir en marcha sin detenerse.
—Luana, ¿tú y Mia están bien? —preguntó Mateus en cuanto logró estabilizarse, calmando a los dos niños que lle