Hortencia entró en pánico total. Su mente era un torbellino de confusión y miedo. Cuando la enfermera le extendió el formulario de consentimiento para la cirugía de emergencia, su mano temblaba tanto que la pluma parecía pesar una tonelada. ¿Y si algo salía mal? ¿Y si Camila moría bajo su responsabilidad?
Fue en ese momento de desesperación que Alessandro apareció en el pasillo, su figura alta y poderosa irradiando una autoridad incuestionable. Hortencia se lanzó a los brazos de su hermano, soll