Debió haberse quedado dormida, porque en el momento en que la puerta se estrelló contra la pared, Chloe se incorporó de golpe de su posición encorvada a una sentada.
El hombre parado frente a ella se veía exactamente como los que su esposo había empleado — corpulento, musculoso y completamente inexpresivo.
Justo la descripción de alguien que podría matarte sin pensarlo dos veces y no dejar ni la más mínima huella de evidencia.
—Ven —gruñó—. ¿O necesito cargarte al hombro?
En segundos, e