—¡Mierda! —Maldijo, sujetándose los testículos. Chloe podía notar lo furioso que estaba por las venas que se le marcaban en la frente.
Pero eso se lo tenía merecido por manosear a una mujer así. Debería aprender a no tocar sin permiso.
Chloe se mordió los labios al ver lo desfavorable que era su situación. Si salía corriendo de la habitación, sus hombres afuera la atraparían o posiblemente le dispararían como habían advertido antes. O podía quedarse aquí y enfrentar la ira del hombre. Sus d