HASSAN AL-ÁSAD
Al salir de la habitación se encuentran mi madre, los testigos que esperan la dalil de que mi chiquilla era virgen y el maldito infeliz de su padre, quien me lo ha puesto más fácil, al estar aquí.
Camino sin detenerme al escuchar el interrogatorio tan estúpido de mi madre, llego a otra habitación y acomodo a mi chiquilla sobre la cama; me cercioro de que se encuentre cómoda.
—'Uhibuk ya Rohi te amo mi alma—susurro dejando un beso en sus labios y sin más salgo de la habitación y