Elisa se mantuvo quieta por unos segundos tras la salida de Héctor Beaumont de la oficina. Solo al escucharse la puerta cerrarse nuevamente, se dio cuenta de que había vuelto a poder respirar.
El viaje de trabajo la había rescatado, por ahora, al menos. La imagen estaba totalmente estropeada debido al café y Gael ya no contaba con tiempo para reenviarla al área técnica.
No obstante, eso no quería decir que la amenaza se hubiera desvanecido. Él había sido claro en que abordaría el tema una vez