83. Capítulo: Incierto
El sol ya estaba atravesando su rostro. Con una fatiga en el cuerpo se obligó a si misma a ponerse en marcha; se levantó de la cama y se dirigió hacia la habitación de su pequeña Sídney. Al abrir la puerta, una tierna imagen la recibió: su hija estaba tumbada en la cama, con su carita de ángel, tenía la cabeza recargada sobre la almohada y sus ojitos cerrados en el profundo sueño.
Verónika se acercó sigilosamente a la cama y acarició suavemente el rostro de su hija. Sídney se removió ligeramente