84. Capítulo: Madre e Hija
Verónika se sentó en el sofá de la sala de estar y contempló el collar de diamantes entre sus manos. Era una pieza de joyería deslumbrante, brillante y lujosa, pero Verónika no podía evitar sentir que su prometido se le había ido la mano al regalarle algo así de valioso.
—¿Por qué siempre tiene que exagerar? —musitó Verónika para sí misma, sintiéndose perpleja por la magnitud del regalo.
"Habría sido suficiente con un ramo de flores, tal vez un brazalete sencillo si es que quería regalarme una