82. Capítulo:
Su Fortuna
Verónika acarició suavemente el cabello de su hijita mientras la acompañaba hacia la habitación.
—Mamá, ¿por qué Sebastian no se queda aquí esta noche? —indagó la niña con curiosidad inocente.
Verónika suspiró, tratando de encontrar las palabras adecuadas para explicarle a su hija la situación. Sebastian probablemente no podría quedarse, además, puede que ni siquiera deseara pasar la noche allí.
Y estaba en su derecho de negarse.
—Él tiene que trabajar mañana, cariño. Pero te prometo que la