Ryan era un pésimo profesor.
No de forma intencional.
Simplemente no tenía una manera de explicar cosas que para él eran completamente instintivas.
Sus explicaciones tenían esa curiosa cualidad de alguien que intenta describir un color a una persona que siempre ha podido verlo.
Decía cosas como:
—El caballo se mueve en forma de L, obviamente.
Después veía la expresión de Elena, esperando que entendiera de inmediato, y entonces se daba cuenta de que esa palabra, obviamente, estaba haciendo demas