Mariana corrió, pero no lo hizo por los disparos o porque su instinto la llevara a huir de aquella caótica escena, sino porque Alessandro la había tomado de la mano y la había llevado consigo, aunque aquello le había costado una bala sobre su brazo izquierdo.
Él aprovechó ese momento de confusión para llevarla algunas calles adelante, pero se detuvo sobre una esquina para revisar los daños, había sentido la bala introducirse en su carne, pero por la adrenalina del momento no sintió dolor.
—Tu