La lluvia había cesado, los truenos ya habían parado y afuera solo se escuchaba el sonido del aire al transitar por las calles vacías de aquel pueblo.
Mariana se comió algunos chocolates con la intención de incitar a su invitado hacer lo mismo, por supuesto, bajo la influencia del alcohol, pero después de comerse cinco y al darse cuenta de que Alec parecía disfrutar más del espectáculo que del chocolate, decidió acercarse a él y colocar en sus labios uno de ellos. Aquel inesperado acto no solo