León
No pude evitarlo. Al ver la cantidad que había gastado, pensé que volvería a casa con un montón de cajas, pero solo fue eso.
Me acerqué a la caja, oyendo a Isabella moverse de puntillas detrás de mí. La cogí y, para mi sorpresa, no estaba tan mojada como parecía. Debió de haberla protegido con los brazos.
Saqué la bolsa de plástico que había dentro, que contenía un vestido negro bastante pesado. Sentí las piedras y comprendí por qué pesaba tanto.
Cuando saqué el vestido, me quedé atónito.