S A R A H H A L E ✨
El timbre de la puerta sonaba insistentemente, resonando en cada rincón de la casa como una advertencia de que algo estaba por venir. Nadie abría. Bajé las escaleras rápidamente y, al abrir la puerta, me encontré con un rostro familiar.
Sebastián estaba de pie bajo la tenue luz del porche. Su cabello rubio estaba despeinado, y su expresión seria, casi calculadora, me hizo sentir una punzada de incomodidad.
—Sebastián… qué sorpresa. Pasa —dije, obligándome a sonreír.
Él a