Capítulo 85: El Refugio de los Sentidos
Rafael Monteiro
El silencio que siguió al tiroteo era casi más ensordecedor que los propios disparos. Chen seguía de pie entre nosotros cuando nos miró y preguntó:
—¿Están todos bien? —su voz era fría, pero había un brillo de eficacia que consiguió tranquilizarnos.
—Sí —respondí, sintiendo que el temblor de mis manos por fin comenzaba a ceder—. Estamos todos ilesos.
La puerta del clóset reforzado se abrió y las chicas salieron, cada una corriendo hacia su