Capítulo 70: El Eco del Silencio
Laís Mendes
Dicen que el duelo es un lugar solitario, pero yo no sabía que la soledad podía ser tan ruidosa. El sonido de la tierra golpeando el ataúd de mi madre seguía resonando en mis oídos, un ritmo final y cruel que decretaba el fin de todo lo que yo conocía como hogar.
Veía a Laura marcharse junto a Rafael, protegida por aquel círculo de amigos poderosos que había construido, y no podía evitar el pinchazo de miedo que me atravesaba.
Mi hermana fue mi madre