Capítulo 44: Promesas en la Oscuridad
Laura
Me sentía flotar. Mientras me quitaba los pendientes de brillantes frente al espejo de la suite principal, el reflejo que me devolvía la mirada aún parecía el de una extraña, una mujer segura, elegante, que acababa de cautivar a inversores europeos con su desenvoltura, con sus palabras. El calor del vino y el éxito de la noche todavía palpitaban en mis venas, y apenas podía esperar a que Rafael entrara por aquella puerta y me envolviera en sus brazos,