Capítulo 32: Territorio y Verdades
Rafael
El whisky en mi copa parecía arder, pero no tanto como la furia que sentía en el pecho. Debería haber estado concentrado en los inversores alemanes que se encontraban a dos metros de mí, pero mi mente era un carrusel de imágenes de Laura. Me sentía un canalla por haberla dejado en casa, pero la lógica jurídica de Marcos era implacable: un paso en falso y su visado se convertiría en humo.
—Estás a punto de romper esa copa, Rafael —la voz de Alice sonó su