Capítulo 96 —Humana y rota
Narrador:
Roman no había dormido ni una maldita hora.
Había amanecido sentado en su despacho, con los codos apoyados en la mesa y la mirada clavada en el vacío como si pudiera detener el tiempo solo con desearlo. Pero el amanecer llegó igual. Insoportable, inevitable.
Cuando Dominic entró, ya lo esperaba.
—Quiero que la lleves tú —dijo sin levantar la vista.
Dominic se detuvo en seco.
—¿Aylin?
Roman asintió apenas.
—Hoy se va. Quiero que la acompañes personalmente a l