Capítulo 95 —Con las manos vacías
Narrador:
Aylin no pudo quedarse en el dormitorio. El aire se sentía denso, irrespirable. Cada rincón de esa habitación olía a él, sabía a él, y cada cosa a su alrededor le recordaba que, por más que Roman le hubiera prometido algo, en el fondo seguía siendo el mismo diablo de siempre.
Salió en silencio, con los pies descalzos y el corazón deshecho. Atravesó el pasillo sin rumbo, hasta que sus pasos la guiaron al jardín. Y ahí estaba. La banca. Esa maldita ban