Capítulo 138 —No me esperes
Narrador:
Roman sabía que ya no podía seguir callando. Que seguir protegiéndola con silencios solo agravaba las cosas. Aylin no era una niña ni una espectadora. Era su esposa. Y lo que estaba en juego no era solo su libertad, sino también la de ella.
Esperó a que cayera la noche. La casa estaba tranquila. Sasha se había ido a dormir temprano, y Amalia no subía desde la cocina. Cuando Aylin entró al dormitorio, cerró la puerta con suavidad. Roman estaba sentado, miran