Capítulo 132 —Pueba de vida
Narrador:
La tarde caía despacio sobre la mansión. El jardín estaba en silencio, el invernadero vacío y en la banca de hierro forjado, bajo el viejo árbol de jazmín, Sasha esperaba.
No se movía, no hablaba. Solo miraba hacia el césped, con los brazos cruzados y los labios apretados. Roman llegó sin anunciarse, sin preguntas y sin rodeos.
—¿Me buscabas?
—Sí.
Él se acercó, pero no se sentó, esperó. Sasha lo miró con los ojos firmes, aunque la voz le tembló al principio.