Capítulo 13 —La pluma
Narrador:
Incluso sin querer admitirlo, Aylin empezó a repetir el mismo ritual cada noche.
Cuando la casa caía en silencio y Sasha ya dormía, se preparaba un té caliente, se abrigaba con la bata y salía al jardín interior, caminando despacio, como si solo buscara aire fresco.
Pero no era aire lo que buscaba, era a él, a Roman.
Como si en el fondo, sin siquiera habérselo propuesto, hubieran pactado un encuentro que él nunca confirmó... y al que nunca llegó.
Se sentaba en la