27: Sombras en la cama matrimonial
Theo permanecía sentado a solas en su sillón de cuero de respaldo alto, contemplando las últimas brasas color ámbar que agonizaban en la chimenea del despacho. El vaso de cristal con bourbon que sostenía en la mano estaba helado.
Su mente era un laberinto confuso y peligroso.
«Si no soy solo una sirvienta secreta para usted... entonces no me trate como un error culpable en la oscuridad».
La voz de Tiana resonaba en su cabeza; cada sílaba rezumaba una dulzura