56. INCERTIDUMBRE.
Lía.
Cuando Arthur me dejó en la casa, saludé brevemente a mis padres, ellos al verme, me empezaron a hacer tantas preguntos de como pase mi velada, les conte con una sonrisa que fue muy hermoso mas sobre todo cuando Arthur me entrego el anillo.
—Qué hermoso, hija ese hombre se nota lo mucho que te ama —moví la cabeza afirmandolo, Arthur me ama y yo a él.
—Cariño, solo quiero lo mejor para ti —Declaró mi padre, me acerco dándole un beso en su frente para luego sentir sus brazos fuertes estrecha