35. PASEO PARA LOS DOS.
Lía.
Terminé mis tareas y decidí que una ducha refrescante sería perfecta para despejar mi mente de todos esos pensamientos que me han rondado estos días. Sentí cómo el agua caía sobre mí, llevándose algo del cansancio acumulado. Después de la ducha, me puse un pantalón de tela cómodo, un top y una cazadora ligera. Me arreglé el cabello en una trenza y me maquillé suavemente antes de salir al salón, donde mis padres estaban conversando.
Mi mamá, al verme, se acercó y me dio un beso en la mejill