Punto de vista de Erc
Cuando por fin logré que Rose se durmiera, ya hacía rato que había anochecido. Me había llevado más tiempo de lo habitual, pues estaba inquieta, luchando contra su propio cansancio como suelen hacer los niños pequeños, con sus deditos aferrándose a mi camisa.
"Err-ick, quédate", susurró, medio dormida, con sus rizos rozándome la barbilla.
"Estoy aquí, ángel", murmuré, frotándole la espalda con suaves movimientos circulares.
Su respiración finalmente se había calmado, su pe