Punto de vista de Eric
En cuanto entré en mi casa, mi madre salió del coche.
—Eric —me llamó sonriendo, mientras se secaba las manos en el delantal que llevaba atado a la cintura—. Llegaste temprano.
Asentí levemente, esbozando una leve sonrisa. —Sí. El almuerzo terminó antes de lo que pensaba.
—¿Con tu nueva amiga? —preguntó con picardía, entrecerrando los ojos con curiosidad—. ¿Cómo se llamaba? ¿Sarah?
Exhalé lentamente. —Sí, Sarah.
—¿Y? —insistió, cruzándose de brazos.
—Y estuvo bien —respon