Mundo ficciónIniciar sesiónSu padre, indiferente, permitió que su madre y su hermanastro la calumniaran y la expulsaran de la casa de la familia Crowen. Y ese hombre, Dario Clark, con arrogancia le ofreció un contrato para que fuera la mujer que satisficiera sus deseos y le diera un hijo. “Has robado mi semilla, debes ser responsable de dar a luz a mi hijo.” ¡Aria no sabía que Dario Clark sería tan despreciable! Atragantándose con su dolor y su orgullo, Aria huyó del agarre de ese hombre. Cinco años después, volvió con sus dos hijos gemelos, con la intención de vengarse de la familia que la había lastimado. Sin embargo, fue capturada por Dario Clark. Él la arrojó cruelmente sobre la cama. “Aria Crowen, ¿cómo te atreves a robar y huir con mi hijo?” “¡Dario, estás loco!” Aria gimió bajo el cuerpo de ese hombre loco. Con una sonrisa seductora, Dario le susurró con voz de demonio al oído: “Sabrás cuán loco soy por ti.”
Leer más— Tienes que casarte lo antes posible, Madison
— Papá, ¿Qué dijiste? —ella pensó que había escuchado mal.
El anciano dobló su periódico sin rumbo, sin levantar la mirada.
— Tienes que aceptar el compromiso en tres días y la boda en un mes.
La forma como su padre le dió la bienvenida hizo a la chica trastabillar, sintió como si le dejaran caer agua hervida.
— Pero, ¿Cómo puedo casarme ahora mismo? Yo...
El anciano le interrumpió,y siguió con toda seriedad.
— Escucha Madison, no es una petición la que te estoy haciendo sino que es una orden, las cosas en la empresa no se encuentran bien y estamos a punto de quebrar.
No fue hasta que levantó la cabeza y vio a su padre mirarla con ojos serios durante un rato que se dio cuenta de que esto realmente podría pasar, que su padre podía encontrar a cualquier hombre que la obligara a casarse
— Pero papá, es imposible, ¿Estás loco? seguramente vas hacer conmigo lo que hiciste con Ana, no pienso seguir los mismos pasos de mi hermana mayor
Vino a su memoria una especie de déjá vú, y las lágrimas de Ana cuando supo del compromiso con su esposo adinerado. Sospechaba que su padre no quería a su hermana, y mucho menos a ella.
— Cállate, sé que necesitas algo de tiempo para conseguirlo, así que estoy aquí para avisarte con anticipación.
— ¿Si a los tres días de supuesta anticipación es suficiente para encontrar un esposo? Te lo digo oficialmente, no lo aceptaré
— Tu prometido no será ese pobre chico que desprecio, eres demasiado joven para saber lo que es un buen compañero de matrimonio. Escúchame Madison, yo te...
— ¿Entonces me vendiste? ¿Es así, papá?— la joven le interrumpió a su padre.
— El que se casará contigo será el hijo de mi socio. Es un hombre de negocios muy exitoso. Se llama...
—No me interesa ,Papa. ¿El significado de mi vida es que tú la vendas como un objeto por dinero? ¿No es suficiente que le hicieras algo así a la pobre de Ana. ¿Tienes que hacer lo mismo conmigo?
— ¡Cállate! ¡Niña ingrata! Me debes obedecer y agradecer por todas las comodidades que te he dado,
— ¿Agradecida? Papá, ¿Alguna vez has estado agradecido con mi madre? Ella nos dio a luz a mi hermana y a mí, luego murió, ¿Nos trataste mejor a nosotras después de eso? ¡La verdad es que en absoluto no lo hiciste!
El anciano se enfureció ante la atrevida contradicción de su hija y la fulminó con la mirada. Estaba claro que ofrecía las mejores condiciones y trabajaba día y noche para hacer por fin más grande la empresa.
Sin embargo, Madison lo ignoró y siguió:
—¡No te importa mi vida, mi amor, mis amigos, mis gustos! ¡Siempre estás ausente cuando más te necesito! Crees que el vacío se llena con dinero, viajes y lujos; ni siquiera me conoces por completo, lo único que tuve fue a Ana y con el tiempo hasta eso me quitaste. Prefiero estar tres metros bajo tierra antes que estar casada con un hombre que no amo y ni conozco.
El viejo no pudo aguantar más.
— Cállate, no te crié para que desobedecieras mis órdenes. Te guste o no, ¡En tres días debes estar comprometida!
Madison vio que su padre no quería cambiar de opinión en absoluto y que debía de haber hablado de malas maneras, así que suavizó el tono.
— Papá, entiendo que no debió ser fácil quedarse viudo y con dos niñas que aún necesitaban de su madre. Siempre te admiré por habernos sacado adelante con todos los retos que significaba educar a dos mujeres siendo un hombre, por favor te pido que no me obligues a casarme con un hombre al cual no amo y ni siquiera conozco. Escucha, a mí no me importa ser pobre, solo deseo ser feliz.
— Eso dices en este momento, la vida es dura Madison y cuando el hambre entre por la puerta ten por seguro que vas a desear hacerme caso. Lo que te dije fue un aviso, no voy a cambiar de parecer y punto final.
Toc, toc, toc. Un golpe en la puerta interrumpió el deseo de Madison de seguir discutiendo con su padre, ella iba a ir a abrir la puerta sin embargo fue detenida por el señor Benett. Varios hombres vestidos con trajes impecables se encontraban afuera.
— Vuelve a tu habitación, tengo asuntos importantes que discutir.
— Sr. Benett, debe empacar y entregar la casa por adelantado, hemos encontrado un comprador, ¡Todos los artículos de la casa deben empacarse dentro de los tres días!
[...]
La puerta se cerró muy fuerte, el señor Benett trataba de procesar todo lo que sucedía mientras su hija mayor, Ana, regresó a casa, lo veía con preocupación.
— Hola papá. ¿Has hablado con mi hermana? Quise venir ya que sabía muy bien que hoy le ibas a hablar del compromiso.
— Me fue mal hija — él se pasó las manos por su cabeza en tono de frustración — tu hermana me dijo que no se va a casar, que prefiere estar tres metros bajo tierra antes de hacerlo.
— Te dije que no era buena idea que hicieras eso pero no me quisiste hacer caso, bien sabes que tu rivalidad con Madison es demasiado grande y hay vas a tirarte de cabeza.
— Trata tú de hablar con ella, Madison te escucha y te quiere demasiado — él tomó las manos de su hija — por favor hazlo, todo esto es por su bienestar ya que no quiero que pase por ninguna escasez como la que pasé yo cuando estaba iniciando con mi fortuna.
— Papá, es cierto que Madison da una imagen de niña caprichosa pero no es así, si tan solo te dieras la oportunidad de conocerla lo sabrías bien.
El viejo Benett asintió en silencio sin abrir la boca. La hija mayor entendió todo y veía como el hombre fuerte que había visto a lo largo de los años quedaba reducido a un pobre tipo completamente indefenso, le dolía ya que a pesar de sus constantes discusiones lo quería demasiado.
Por otra parte, Madison se fue de la presencia de su padre, al subir a su habitación miró los libros que estaban en el escritorio. Su papá vivía tan ensimismado en su trabajo que ni siquiera sabía que ella estaba estudiando en una buena universidad e incluso gozaba de una beca completa.
El señor Benett masajeó su cabeza y respiró profundamente, miró un retrato que colgaba en la chimenea de su casa, estaba una mujer con una niña de aproximadamente cinco años y a su lado se encontraba él.
— No tienes idea como te extraño querida, tú siempre tenías las palabras correctas en momentos como este. Me siento tan solo a pesar de estar con Madison, ella es demasiado rebelde aunque eso solo aplica para mí, quiere a su hermana mayor a pesar que habla de forma tan despectiva.
Suspiró pesadamente y tomó una tablet, ahí salían las ventas tan bajas que había tenido en los últimos meses, estaba claro que vender la casa, a pesar de ser insolvente, no era una buena opción en ese momento,así que canceló el trato...
Darío resopló y luego dijo de mala gana: «Espera fuera, tengo que entrevistar a la señorita Crowen».«¿De verdad? Gracias, querida!» Hanna besó a Darío en la mejilla antes de bajarse de su regazo. Le guiñó un ojo a Aria y la animó antes de salir del despacho de Darío.Sólo quedaron Aria y Darío en la habitación. Aria inclinó la cabeza torpemente, esperando la orden de Darío. Darío se quitó las gafas y se levantó de su enorme silla. Caminó hacia delante mientras se aflojaba los botones de la camisa.Aria levantó ligeramente la cabeza y miró a través de las pestañas, oyendo el sonido de los pasos de Darío acercándose a ella. Contuvo la respiración al ver al hombre que sólo llevaba un chaleco ajustado sobre el cuerpo que dejaba al descubierto sus tonificados músculos. No llevaba traje. Los dos botones superiores de su camisa estaban abiertos dejando al descubierto su sexy clavícula. «Tu-Tuan Clark ....» murmuró Aria nerviosa. Darío se detuvo frente a Aria y se sentó en su escritorio. C
«Ayer, cuando fui a la empresa de Darío, vi que las empleadas eran todas muy guapas. Actuaban de forma coqueta para atraer la atención de Darío», dijo Hanna con hosquedad. Luego cogió la mano de Aria y la miró suplicante. «Quiero que seas la secretaria de Darío y vigiles a esas coquetas para que no seduzcan a Darío. Como mínimo, debes evitar que se acerquen a él».Aria rió seca y agriamente. «No estoy segura .....»«Vamos, piensa en qué otras empresas todavía tienen puestos de trabajo vacantes. Sólo el puesto de secretaria en la empresa de Clark sigue vacante. Deberías aprovechar la oportunidad antes de que lo haga otro. He oído que Darío paga un buen sueldo a los estudiantes en prácticas. El sueldo de secretaria es suficiente para ayudarte a pagar la hospitalización de Ramus»....Aria hizo una pausa. Miró hacia el edificio corporativo de la Corporación Clark. No sabía qué la había llevado a aceptar la oferta de Hanna de ir a la empresa de Darío para solicitar unas prácticas.«¿A qué
La cara de Aria se calentó. Se esforzó por apartar el cuerpo de Darío de ella.«¡Suéltame!», siseó mientras empujaba el pecho del hombre con todas sus fuerzas. Sin embargo, el cuerpo del hombre no se movió. Agarró las manos de Aria y se las puso por encima de la cabeza.«Aria Crowen, ¿cómo te atreves a huir en ese momento?», siseó en voz baja junto a Aria.Aria dejó de forcejear y miró confundida a los ojos de Darío. «¿Qué quieres decir?»Darío rió sarcásticamente y la miró fijamente. Le pellizcó la barbilla y la hizo levantar la vista.«Después de lo que hicimos aquella noche, ¿por qué huiste? ¿Crees que soy alguien a quien puedes dejar a tu antojo?».Aria parpadeó un momento. El agarre de Darío en su barbilla era doloroso. Levantó la vista hacia la cara de Darío, que estaba muy cerca de ella. El hombre la miraba con una sonrisa sardónica. Sus ojos estaban llenos de ira.Aria apretó los puños. Ella era la que debía sentirse agraviada por haber perdido la virginidad y, sin embargo, él
Hanna no debió ser amable con ella y la reprendió por acostarse con su novio. Sin embargo, Aria no se atrevía a contarle a Hanna lo que había pasado entre ella y Darío. Temía herir a Hanna y perder a su mejor amiga.Aria miró en secreto a Darío. Sus miradas se encontraron. Jadeó al ver que él la miraba fijamente. Aria se apresuró a bajar la cabeza.«Por cierto, Aria, ¿dónde vas a vivir?». Hanna soltó el abrazo de Aria y preguntó.«No lo sé, primero buscaré un sitio barato para vivir y trabajar», respondió Aria. Todavía tenía algunos ahorros de su trabajo en la panadería después de la universidad.«¿Qué tal si vives conmigo en mi apartamento? Ahorra tu dinero para las facturas del hospital de tu hermana».Aria miró a Hanna con ojos brillantes. Sus ojos se llenaron de lágrimas. «Hanna, eres demasiado amable conmigo», dijo agradecida y se sintió culpable al mismo tiempo.«Oye, somos amigas, las amigas deben ayudarse mutuamente». Las palabras de Hanna hicieron que Aria se sintiera aún má
Aria se preocupó cuando vio a Darío junto a Hanna. Darío se volvió para mirar a Aria con rostro inexpresivo. Pero las comisuras de sus labios se curvaron en una sonrisa ladeada hacia Aria.«¡Aria!» Hanna sonrió alegremente a Aria. Inmediatamente se acercó a ella y la abrazó.Aria se puso rígida en los brazos de Hanna.«Hanna, ¿qué te ha hecho venir aquí?» Aria soltó suavemente el abrazo de Hanna y colocó la palangana de agua sobre la mesilla de Ramus.«Vine porque estaba preocupada por ti. ¿Qué te ha pasado? Llevas dos días sin venir al campus», dijo Hanna, de pie junto a Aria, con una expresión de preocupación en el rostro.Aria bajó la cabeza fingiendo hacer la cama de Ramus.«Hay un problema familiar. No puedo ir al campus», murmuró en voz baja sin mirar a su mejor amiga. No quería ver la mirada de preocupación en los ojos de su mejor amiga, y menos en el hombre que tenía delante.Hanna guardó silencio y lo miró con simpatía.«¿Esto está relacionado con el traslado de tu hermana
«¡Padre, no detenga el tratamiento de Ramus! Sigue siendo un niño papá! Por favor papá!»Pero por mucho que Aria gritara, a los de la casa no les importó y en su lugar llamaron al guardia de seguridad para que la desalojara.«¡Papá!» Aria seguía aporreando la puerta con fuerza. No podía dejar de llorar mientras seguía suplicando a Stefan.«Señorita Aria ....»Aria se dio la vuelta para ver a un guardia de seguridad de aspecto severo que se acercaba a ella.«Por favor, deténgase y váyase de aquí. Está perturbando la paz de esta casa», la reprendió con dureza.Aria negó con la cabeza sin dejar de sollozar.«No me iré de aquí. Esta es la casa de mi madre».«¡Señorita, le sugiero que se vaya inmediatamente antes de que la saque a rastras de aquí!». El guardia de seguridad miró a Aria con fijeza.Su cuerpo era alto y bien construido. Podria arrastrar a Aria facilmente si quisiera aunque la chica se rebelara.Aria dejo de golpear la puerta, con una mirada muy triste en su rostro.«¿Por qué





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