Matt sabía que Valerie ya no era la misma; él se había encargado de convertir su amor en odio.
Valerie se da la vuelta y sube nuevamente al departamento; necesitaba darles las buenas nuevas a su familia. Al entrar, el silencio habitual de la casa la recibió, ese silencio cargado de olor a medicamentos y a la lucha constante de su madre.
—¿Valerie? ¿Hija, por qué regresaste? —preguntó Anna, saliendo de la cocina con el rostro cansado.
Valerie no dijo nada. Caminó hacia ella y le entregó