Mientras Matt se hundía en su propia desesperación, el espacio que dejó vacante comenzó a llenarse de una luz muy distinta. Alexander no buscaba poseer a Valerie, sino reconstruir con ella lo que el dolor había derribado. Su conquista no fue un asalto, sino un goteo constante de respeto y ternura.
Alexander entendió desde el principio que Valerie no necesitaba un caballero que la rescatara, sino un compañero que la impulsara. Por eso, su estrategia no fue la de los grandes lujos, sino la de