CAPÍTULO 90: ATAQUE A TRAICIÓN
El rey Alaric regresó al castillo con un rugido de furia que resonó por los pasillos como el trueno antes de una tormenta. Su loba virgen, el sacrificio que tanto ansiaba, había escapado de sus garras. La mujer vieja a quien había enviado a perseguirla no pudo detenerla, lo cual solo añadía más leña al fuego de su rabia. La pérdida de la joven significaba mucho más que un simple fallo en sus planes. Era una afrenta directa a su poder y control, algo que Alaric no