CAPÍTULO 80: NO PUEDES MATARLO
El rey, con una velocidad inhumana, se lanzó sobre Kael antes de que pudiera reaccionar. Lo derribó al suelo de un solo golpe, y Akira supo en ese momento que todo había salido terriblemente mal. El sacrificio no solo no se había detenido, sino que ahora ambos estaban en peligro mortal.
Akira, con el corazón latiéndole en los oídos, sabía que tenía que hacer algo. No podía huir, no ahora. Había llegado tan lejos, y la vida de la joven loba estaba en sus manos. Ten