CAPÍTULO 18: UN MOMENTO EN LA BIBLIOTECA
Galicia suspiró cuando dejó a Akira en la habitación, la observó con frustración, aunque también despertaba ternura en ella. La joven loba tenía una inocencia que era difícil de ignorar, y aunque sus actos impulsivos la ponían en peligro, Galicia no pudo evitar sentirse conmovida por su curiosidad. Después de todo, ¿cómo podría negarle algo tan simple como un deseo de aprender?
—Está bien —dijo finalmente, cediendo—. Te llevaré a la biblioteca. Pero será