Lyall, el lobo, siseó molesto al darse cuenta de que Rachel estaba golpeada. No creía que fuera a causa del bosque.
«Si es lo que sospecho, voy a matar a ese tal Lucas» dijo con rabia, gruñendo.
Alexander le concedió la razón, su mirada era de total preocupación y Rachel sintió que su corazón se aceleraba muy rápido, esta vez por otra razón.
“Por toda la magia del universo… creo que me gusta Alexander”, pensó con pesar, creyendo que ya no era correspondida.
—Es vergonzoso… —dijo ella, dejando i