Narrador
El cuartillo era sombrío, la humedad corroía las paredes que alguna vez fueron blancas y emitían un hedor fuerte que podía hacer lagrimear a cualquiera.
La anciana estaba acurrucada en el fondo, contra una pequeña mesa. Temblaba, las lágrimas salían de sus ojos incontrolablemente. No comprendía que sucedía, su mente no estaba bien, no lograba estar en el tiempo presente y su memoria fallaba de manera abrupta.
Se sujetaba la cabeza con ambas manos.
—Piedad… ¡Trabajaré el doble! —gritó c