Narrador
—Algo ocurre, tengo un… Un presentimiento extraño. —Kyra sujetó con fuerza la mano de su esposo, el rey.
Belcekar entrecerró a los ojos. Caminó de un lado a otro de la habitación matrimonial, que era del tamaño de tres habitaciones normales.
—Por supuesto que algo no está bien. He mostrado piedad, la piedad es un símbolo de debilidad. —Belcekar soltó un resoplo de fastidio. —Athius me hizo perdonarlos. No me ha dicho la verdad. No quería que esa chica pagara por sus crímenes.
—La compa