Capítulo 23

Mis ojos viajan a Abel, quien me ignora y hace como que no existo, y a la pelirroja despampanante que está a su lado, de inmediato mi vestido parece un trapo sucio en comparación al de ella, sus curvas y en general toda su figura es mil veces mejor que yo, Abel la rodea por la cintura y ella se hincha de orgullo, sacando más el pecho y el trasero.

—Padre, te presento a N

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