Mundo ficciónIniciar sesiónLas palabras brotan de mi boca, incontrolables y llenas de dardos de veneno, su mirada me dice que no le gusta nada lo que acabo de decir. No habla, no dice nada, solo se acerca unos centímetros más y roza con sus labios la delicada piel de mi cuello, hasta hundir su nariz en mi cabello.
—Tu olor siempre me ha gustado —dice con voz ronca—, Me estás volviendo







