LENI
Despertar nunca había sido fácil para mí, pero esa mañana lo fue aún menos. La luz se filtraba a través de las cortinas, dibujando sombras que danzaban en las paredes. Abrí los ojos y allí estaba él, mi hermano Viktor, vigilando mi sueño como un guardián silencioso. Su mirada era intensa, casi como si pudiera leer mis pensamientos más profundos.
—¿Piensas seguir viéndome dormir? —le pregunté, aún adormilada, mientras intentaba estirarme.
Viktor sonrió, pero era una sonrisa cargada de me